En La casa Gucci, Lady Gaga se pone en la piel de una mujer compleja, Patrizia Reggiani, criminal convicta pero también reina consorte de un emporio dedicado al lujo, la opulencia y la belleza. La actriz neoyorquina luce joyas que son obras maestras del diseño contemporáneo

“No quiero tus joyas, quiero tus drogas”. La frase, contundente y agresiva, forma parte de la letra de Jewels N’ Drugs, una de las mejores canciones de ARTPOP, el tercer álbum de Lady Gaga, editado en 2013. Por entonces, la artista neoyorquina vivía inmersa en la bohemia narcótica, pero lo más probable es que haya cambiado de opinión al respecto ocho años después. Las drogas, según ha afirmado en alguna ocasión, ya no forman parte de su vida. En cambio, cada vez le gustan más las joyas.

Las joyas que luce Lady Gaga en La Casa Gucci como símbolo de refinamiento y lujo

En enero de 2019 se presentó a la ceremonia de los Oscars luciendo un auténtico incunable de la opulencia contemporánea. Una joya que llevaba engarzado el mítico diamante amarillo de Tiffany, virguería de 128,54 quilates valorada en 30 millones de dólares. La pieza, encontrada en una mina de Sudáfrica en 1877, fue pulida por el famoso gemólogo estadounidense George Frederick Kunz y vendida por una auténtica fortuna al joyero neoyorquino Charles Tiffany. Se exhibió en museos como el Smithsonian de Washington DC y Audrey Hepburn la lució durante la campaña promocional de Desayuno con diamantes. La cantante y actriz de Manhattan asegura que se sintió “como si llevase un trozo de historia colgado del cuello”.

Las joyas que luce Lady Gaga en La casa Gucci (House of Gucci) poco tienen que envidiarle al diamante Tiffany. Gran parte de ellas forman parte de la colección de alta joyería y patrimonio histórico de Bvlgari, aunque también se exhiben diseños exclusivos de Tudor, Boucheron o Gucci, todos ellos con el inequívoco aroma vintage que corresponde a una película ambientada en las décadas de los 70, 80 y 90.

lady-gaga-adam-driver-house-of-gucci-horsemagazineLos protagonistas de la película, Adam Driver y Lady Gaga. Imagen cedida por Metro-Goldwyn-Mayer

Entre las joyas que luce Lady Gaga en La Casa Gucci, destacan las piezas de Bvlgari, en especial un collar de oro con amatistas, citrinos, turmalinas rosas, esmeraldas, zafiros y diamantes que formó parte de la colección de la princesa estadounidense de origen paquistaní Yasmin Aga Khan, hija de Rita Hayworth. Completan la colección unos aretes de oro con amatistas sencillamente exquisitos, dos pendientes de platino con rubíes ovales de Mozambique o unas pulseras Tubogas con amatistas y diamantes.

Lujo florentino: joyas que cuentan una historia

Como decía Celine Yap en Vogue, se trata de “ejemplos depurados de alta joyería italiana”. Esculturales piezas de oro de 18 quilates con atrevidos y con frecuencia extravagantes diseños. Brazaletes de una “decadencia sublime” y collares de una opulencia “osada y radiante”. Alguna de estas piezas apenas aparece unos segundos en pantalla. Pero están ahí, contribuyendo a la atmósfera de glamour exclusivo de la que se perfila como uno de los grandes estrenos de la recta final de la temporada cinematográfica. Según Yap “Las joyas contribuyen de manera decisiva a contar la historia”.

 

Si se trataba de captar la esencia de la familia Gucci, “lo primero que resultaba imprescindible era mostrar de manera elocuente el universo material de refinamiento y lujo en que se desarrollaron sus vidas”. Por eso las joyas que luce Lady Gaga en La Casa Gucci son de vital importancia para ayudar a poner en contexto y dar contexto.

lady-gaga-house-of-gucci-horsemagazine Vestida de après-ski y gafas de sol de Christian Dior. Foto cedida por Metro-Goldwyn -Mayer

El complicado camino para llegar a hacer realidad La Casa Gucci

Que La casa Gucci esté a punto de estrenarse ya es de por sí una buena noticia. La película de Ridley Scott llegó a arrastrar un cierto marchamo de proyecto maldito, de aquellos que acaban enredados en su propio laberinto y nunca acaban de ver la luz. Scott empezó a hablar de un drama basado en el asesinato del empresario italiano Maurizio Gucci ya en 2006. Por entonces, iba a dirigirlo el mismo y se contaba con la presencia de Angelina Jolie y Leonardo Di Caprio en los dos papeles principales, el del heredero del emporio Gucci y el de su primera esposa e instigadora de su asesinato, Patrizia Reggiani.

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Lady Gaga con uno de los fastuosos pendientes de encaje que luce en La casa Gucci. Foto cedida por Metro-Goldwyn -Mayer

En años posteriores, se anunció que el proyecto pasaba a manos primero de la hija de Ridley, Jordan Scott, y luego del cineasta taiwanés Wong Kar-Wai, con Penélope Cruz o Margot Robbie en el papel de Reggiani, la esposa despechada y homicida. Por fin, ya a finales de 2019, se cerraba el reparto con Adam Driver y Lady Gaga como pareja protagonista y Ridley Scott asumiendo definitivamente la dirección. Jared Leto, Jeremy Irons, Salma Hayek, Camille Cottin, Al Pacino y Jack Huston completan un reparto formidable y Becky Johnston y Roberto Bentivegna firman uno de los guiones que más zurcidos y remiendos han sufrido en las últimas décadas.

Incómodo retrato de una mujer muy singular

Más allá de las fastuosas joyas y de los estilismos exquisitos, Lady Gaga se pone esta vez en la piel de un ser humano de piscología muy compleja. Una asesina enredada en un culebrón conyugal con fastos y oropeles insólitos como telón de fondo. Nacida en 1948 en la región adriática de Emilia-Romagna, Patrizia Reggiani conoció a Maurizio Gucci en una fiesta privada en 1970. Se casaron dos años después y se instalaron en Nueva York para desesperación del patriarca de la familia Gucci, que consideraba a Reggiani “una arribista sin talento ni escrúpulos” a la que solo preocupaba el dinero.

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En la película La casa Gucci Lady Gaga luce un estampado monograma Gucci vintage. Foto: Fabio Lovino. Cedida por Metro-Goldwyn -Mayer

La pareja llevó durante años un rutilante estilo de vida, ocupando un inmenso ático en la neoyorquina Olympic Tower, la mole de vidrio y acero en cuya fachada se refleja la catedral de San Patricio. Tras años frecuentando estaciones de esquí, resorts de lujo y el exclusivo círculo social de Jackie Onassis, Maurizio y Patrizia se separaron en 1985 y él empezó una relación con una amiga de infancia, la interiorista Paola Franchi. La película se centra en gran medida en la época en que Reggiani, separada de su marido y convaleciente de un tumor cerebral, empezó a sufrir celos patológicos y a acumular un profundo resquemor contra su marido, del que se acabaría divorciando en 1994. Pocos meses después, en marzo de 1995, contrataría a un sicario para asesinarlo.

De la ficción a la realidad

Tras cumplir 18 años de prisión, fue liberada por buen comportamiento en octubre de 2016. Hoy, a sus 72 años, vive en el centro de Milán, donde resulta frecuente verla pasear en solitario con su mascota, un loro, sobre el hombro. Cuando se hizo público que Lady Gaga iba a ser la encargada de interpretarla en la gran pantalla, Reggiani mostró su entusiasmo. Llegó a decir que la considera una actriz genial y que siente por ella “una admiración inmensa”.

Sin embargo, una vez concluido el rodaje, la mujer a la que la prensa italiana bautizó como “la viuda negra del mundo de la moda” se ha mostrado “decepcionada” porque Gaga no haya querido conocerla: “No es una cuestión de dinero. Sé perfectamente que no sacaré ni un centavo de esta película. Pero si vas a representar mi vida, ¿qué menos que venir a verme, escucharme y conocer mi versión de la historia?”.

‘House of Gucci’ se estrena en los cines el 26 de noviembre.